lunes, 9 de noviembre de 2015
Inauguran centro de rehabilitación para adolescentes con problemas de adicción
El Jefe de Gobierno del Distrito Capital, Juan Carlos Dugarte, inauguró este jueves el centro terapéutico de rehabilitación "Argelia Laya", en el sector Los Chorros de Sebucán, del municipio Sucre, estado Miranda, espacio destinado a la atención de adolescentes del sexo femenino que sufren de adicciones.
Para esta tarea, el centro posee un equipo de psicólogos, terapeutas y trabajadores sociales que atienden y orientan a las jóvenes para que puedan reinsertarse plenamente en la vida social.
Las personas tratadas también contarán una sala de computación y actividades recreativas. "Hay una serie de actividades que integralmente las prepara para de nuevo insertarlas a la vida diaria", agregó Dugarte.
Los Adolescentes: el Alcohol y Otras Drogas
Los adolescentes pueden estar comprometidos en varias formas con el alcohol y las drogas legales o ilegales. Es común el experimentar con el alcohol y las drogas durante las adolescencia. Desgraciadamente, con frecuencia los adolescentes no ven la relación entre sus acciones en el presente y las consecuencias del mañana. Ellos tienen la tendencia a sentirse indestructibles e inmunes hacia los problemas que otros experimentan. El uso del alcohol o del tabaco a una temprana edad aumenta el riesgo del uso de otras drogas más tarde. Algunos adolescentes experimentan un poco y dejan de usarlas o continúan usándolas ocasionalmente sin tener problemas significativos. Otros desarrollarán una dependencia, usarán luego drogas más peligrosas y se causarán daños significativos a ellos mismos y posiblemente a otros.
La adolescencia es el tiempo de probar cosas nuevas. Los adolescentes usan el alcohol y las otras drogas por varias razones, incluyendo la curiosidad, para sientirse bien, para reducir el estrés, para sentirse personas adultas o para pertenecer a un grupo. Es difícil el poder determinar cuáles de los adolescentes van a experimentar y parar ahí, y cuáles van a desarrollar problemas serios. Los adolescentes que corren el riesgo de desarrollar problemas serios con el alcohol y las drogas incluyen aquellos:
El uso de las drogas y el alcohol está asociado con una variedad de consecuencias negativas, que incluyen el aumento en el riesgo del uso serio de drogas más tarde en la vida, el fracaso escolar, el mal juicio que puede exponer a los adolescentes al riesgo de accidentes, violencia, relaciones sexuales no planificadas y arriesgadas y el suicidio.
Las señales principales del uso de alcohol y del abuso de drogas por los adolescentes pueden incluir:
Algunas de estas señales de aviso pueden también ser señales indicativas de otros problemas emocionales. Cuando los padres se preocupan deben de tomar el primer paso y consultar con el médico de familia del adolescente. Si se sospecha el uso/abuso de drogas o alcohol, entonces al adolescente se le debe de hacer una evaluación comprensiva llevada a cabo por un siquiatra de niños y adolescentes o por otro profesional de la salud mental capacitado.
Los padres pueden ayudar a su hijo proveyéndole la educación a temprana edad acerca de las drogas y el alcohol, estableciendo comunicación, siendo ejemplo modelo positivo y reconociendo y tratando desde el comienzo los problemas que surjan.
La adolescencia es el tiempo de probar cosas nuevas. Los adolescentes usan el alcohol y las otras drogas por varias razones, incluyendo la curiosidad, para sientirse bien, para reducir el estrés, para sentirse personas adultas o para pertenecer a un grupo. Es difícil el poder determinar cuáles de los adolescentes van a experimentar y parar ahí, y cuáles van a desarrollar problemas serios. Los adolescentes que corren el riesgo de desarrollar problemas serios con el alcohol y las drogas incluyen aquellos:
- con un historial familiar de abuso de substancias
- que están deprimidos
- que sienten poco amor propio o autoestima
- que sienten que no pertenecen y que están fuera de la corriente
El uso de las drogas y el alcohol está asociado con una variedad de consecuencias negativas, que incluyen el aumento en el riesgo del uso serio de drogas más tarde en la vida, el fracaso escolar, el mal juicio que puede exponer a los adolescentes al riesgo de accidentes, violencia, relaciones sexuales no planificadas y arriesgadas y el suicidio.
Las señales principales del uso de alcohol y del abuso de drogas por los adolescentes pueden incluir:
- Físicas: fatiga, problemas al dormir, quejas continuas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente.
- Emocionales: cambios en la personalidad, cambios rápidos de humor, irritabilidad, comportamiento irresponsable, poco amor propio o autoestima, carencia de juicio, depresión, retraimiento y una falta general de interés.
- De Familia: el comenzar argumentos, desobedecer las reglas, el retraerse o dejar de comunicarse con la familia.
- En la Escuela: interés decreciente, actitud negativa, calificaciones bajas, ausencias frecuentes, faltas al deber y problemas de disciplina.
- Problemas Sociales: amigos o pares envueltos con drogas y alcohol, problemas con la ley y el cambio dramático en el vestir y apariencia.
Algunas de estas señales de aviso pueden también ser señales indicativas de otros problemas emocionales. Cuando los padres se preocupan deben de tomar el primer paso y consultar con el médico de familia del adolescente. Si se sospecha el uso/abuso de drogas o alcohol, entonces al adolescente se le debe de hacer una evaluación comprensiva llevada a cabo por un siquiatra de niños y adolescentes o por otro profesional de la salud mental capacitado.
Los padres pueden ayudar a su hijo proveyéndole la educación a temprana edad acerca de las drogas y el alcohol, estableciendo comunicación, siendo ejemplo modelo positivo y reconociendo y tratando desde el comienzo los problemas que surjan.
Tratamientos
La drogadicción es una enfermedad compleja que se caracteriza por el deseo, la búsqueda y el consumo compulsivos, y en ocasiones incontrolables, de la droga que persisten a pesar de las consecuencias adversas y graves que resultan. Si bien el camino a la drogadicción comienza con el acto voluntario de tomar las drogas, con el tiempo queda comprometida la habilidad de la persona para poder decidir no consumir drogas, y la búsqueda y el consumo de la droga se vuelven compulsivos. Esta conducta es en gran parte el resultado de los efectos de la exposición prolongada de la función cerebral a la droga. La adicción es una enfermedad del cerebro que afecta múltiples circuitos cerebrales, entre ellos los relacionados con la gratificación y la motivación, el aprendizaje y la memoria, y el control de las inhibiciones sobre el comportamiento.
Dado que el abuso de drogas tiene tantas dimensiones y altera tantos aspectos de la vida de una persona, el tratamiento no es sencillo. Los programas eficaces de tratamiento suelen incorporar muchos componentes, cada uno dirigido a un aspecto particular de la enfermedad y sus consecuencias. El tratamiento para la adicción debe ayudar al paciente a dejar de usar drogas, a mantener un estilo de vida libre de ellas y a lograr un funcionamiento productivo en la familia, el trabajo y la sociedad. Puesto que típicamente la adicción es una enfermedad crónica, las personas simplemente no pueden dejar de consumir drogas por unos días y curarse. La mayoría de los pacientes requieren cuidados a largo plazo o varios episodios de tratamiento para lograr la verdadera meta de la abstinencia continuada y la recuperación de la vida productiva.
Con demasiada frecuencia, la adicción no recibe tratamiento. Según la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud (NSDUH, por sus siglas en inglés) llevada a cabo por la SAMHSA, 23.2 millones de personas de 12 años de edad en adelante (9.4 por ciento de la población estadounidense) necesitaron tratamiento para el abuso de drogas ilícitas o problemas con el alcohol en el año 2007. De estas personas, 2.4 millones (10.4 por ciento de las que necesitaban tratamiento) fueron atendidas en un centro especializado (es decir, un hospital, una clínica de rehabilitación de drogas o alcohol o un centro de salud mental). De manera que 20.8 millones de personas (8.4 por ciento de la población de 12 años o mayores) que necesitaban tratamiento para el abuso de drogas ilícitas y del alcohol no lo recibieron. Estos cálculos son similares a los de años anteriores.1
Principios para un tratamiento eficaz
Las investigaciones científicas realizadas desde mediados de los años setenta muestran que el tratamiento puede ayudar a los toxicómanos a dejar de consumir las drogas, evitar las recaídas y recuperar con éxito sus vidas. Basándose en estas investigaciones, se han identificado los siguientes principios clave que deben formar la base de cualquier programa de tratamiento eficaz:
- La adicción es una enfermedad compleja que se puede tratar y que afecta el funcionamiento del cerebro y el comportamiento.
- No hay un solo tratamiento que sea apropiado para todas las personas.
- El tratamiento debe tener acceso fácil.
- El tratamiento eficaz atiende las distintas necesidades de la persona, no solamente su drogadicción.
- La permanencia en el tratamiento durante un periodo adecuado de tiempo es esencial para su eficacia.
- La consejería –individual o de grupo– y otras terapias conductuales son las modalidades de tratamiento para la drogadicción usadas con más frecuencia.
- Los medicamentos constituyen un componente importante del tratamiento para muchos pacientes, especialmente cuando se ofrecen en conjunto con consejería y otras terapias conductuales.
- Se debe evaluar frecuentemente el tratamiento y los servicios que recibe cada persona, modificándolos cuando sea necesario para garantizar que se ajusten a cualquier cambio en sus necesidades.
- Muchos drogadictos también presentan otros trastornos mentales.
- El manejo médico de la desintoxicación es apenas la primera etapa del tratamiento para la drogadicción y por sí solo hace poco para modificar el abuso de drogas a largo plazo.
- El tratamiento no necesita ser voluntario para ser eficaz.
- Se debe mantener una vigilancia continua para detectar posibles recaídas durante el tratamiento.
- Los programas de tratamiento deben proporcionar una evaluación para el VIH/SIDA, la hepatitis B y C, la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas. Asimismo deben proporcionar consejería para ayudar a las personas a modificar o cambiar aquellos comportamientos que hacen que corran riesgo de contraer o propagar enfermedades infecciosas.
Enfoques para un tratamiento eficaz
Las terapias de medicamentos y conductuales, especialmente cuando se usan en conjunto, son elementos importantes de un proceso terapéutico general que a menudo comienza con la desintoxicación, seguida por el tratamiento y la prevención de las recaídas. La disminución de los síntomas del síndrome de abstinencia puede ser importante al iniciar el tratamiento, mientras que la prevención de las recaídas es necesaria para mantener los efectos del mismo. En ocasiones, y al igual que con otras enfermedades crónicas, los episodios de recaídas pueden requerir que el toxicómano repita etapas anteriores del tratamiento. Un cuidado continuo que comprenda un régimen de tratamiento individualizado que tome en cuenta todos los aspectos de la vida de la persona puede ser esencial para lograr y mantener exitosamente un estilo de vida sin drogas. Este cuidado abarca servicios médicos y de salud mental, así como opciones de seguimiento (por ejemplo, sistemas de apoyo familiar y comunitario).
Medicamentos
Los medicamentos se pueden utilizar para ayudar en el manejo de los diferentes aspectos del proceso del tratamiento.
El síndrome de abstinencia. Los medicamentos ayudan a suprimir los síntomas del síndrome de abstinencia durante la desintoxicación. Sin embargo, la desintoxicación con ayuda médica no es en sí un “tratamiento”, sino que es apenas el primer paso en el proceso de tratamiento. Los pacientes que se someten a un proceso de desintoxicación con ayuda médica pero no reciben tratamiento adicional, muestran patrones de abuso de drogas similares a aquellos que jamás fueron tratados.
Tratamiento. Pueden usarse los medicamentos para ayudar a restablecer la función normal del cerebro, prevenir las recaídas y disminuir los deseos de consumir la droga. Actualmente hay medicamentos para tratar la adicción a las sustancias opioides (la heroína y la morfina), al tabaco (la nicotina) y al alcohol, y se están desarrollando otros medicamentos para tratar la adicción a los estimulantes (la cocaína y la metanfetamina) y al cannabis (la marihuana). Sin embargo, la mayoría de las personas con problemas graves de adicción son toxicómanos múltiples (consumen más de una droga) y necesitan tratamiento para todas las sustancias de las que abusan.
- Sustancias opioides: La metadona, la buprenorfina y, para ciertas personas, la naltrexona, son medicamentos eficaces para el tratamiento de la adicción a los opiáceos. La metadona y la buprenorfina actúan sobre los mismos lugares del cerebro que la heroína y la morfina, por lo que reducen los síntomas del síndrome de abstinencia y alivian el deseo vehemente por la droga. La naltrexona bloquea los efectos de la heroína u otras sustancias opioides en sus receptores y solamente debe usarse en pacientes que ya se han desintoxicado. Debido a problemas de adherencia a las indicaciones de uso de esta droga, la naltrexona no se usa tan ampliamente como los demás medicamentos. Todos los medicamentos ayudan a los pacientes a apartarse de la búsqueda de drogas y otros comportamientos criminales y los hacen más receptivos a los tratamientos conductuales.
- Tabaco: Ahora existen numerosas formulaciones de terapia de reemplazo de la nicotina que se pueden obtener sin receta médica, entre las que se encuentran los parches, el spray, el chicle o goma de mascar y las pastillas para chupar. Además, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado dos medicamentos de prescripción para tratar la adicción al tabaco: el bupropión y la vareniclina. Tienen distintos mecanismos de acción en el cerebro, pero ambos ayudan a prevenir las recaídas en las personas que buscan dejar el tabaquismo. Se recomienda combinar cada uno de estos medicamentos con tratamientos conductuales, entre ellos las terapias individuales y de grupo, así como líneas directas de ayuda telefónica para dejar el tabaquismo.
- Alcohol: Existen tres medicamentos aprobados por la FDA para el tratamiento de la dependencia del alcohol: naltrexona, acamprosato y disulfiram. Existe un cuarto medicamento, el topiramato, que está arrojando resultados alentadores en estudios clínicos. La naltrexona bloquea los receptores de opioides que participan en los efectos gratificantes del consumo de alcohol y en el deseo vehemente de beber. Reduce la recaída al abuso del alcohol y es muy eficaz en muchos pacientes, pero no en todos, lo cual posiblemente se deba a las diferencias genéticas. Se cree que el acamprosato reduce los síntomas del síndrome de abstinencia prolongada, tales como el insomnio, la ansiedad, la intranquilidad y la disforia (estado emocional desagradable o incómodo, como la depresión, ansiedad o irritabilidad). Puede ser más eficaz en pacientes con dependencia aguda. El disulfiram interfiere con la degradación del alcohol, lo que resulta en una acumulación de acetaldehído que, a su vez, produce una reacción muy desagradable de rubor, náuseas y palpitaciones si el paciente consume alcohol. Si bien puede haber dificultades con el cumplimiento del tratamiento, el disulfiram puede ser muy eficaz entre los pacientes con mucha motivación.
Tratamientos conductuales
Los tratamientos conductuales ayudan a que los pacientes se comprometan con el proceso de tratamiento, modifiquen sus actitudes y comportamientos relacionados con el abuso de las drogas y aumenten sus destrezas para llevar una vida más saludable. Estos tratamientos también pueden mejorar la eficacia de los medicamentos y ayudar a que las personas continúen en tratamiento por más tiempo. El tratamiento del abuso y la adicción a las drogas se puede llevar a cabo en entornos muy distintos usando una variedad de enfoques conductuales.
Los programas de tratamientos conductuales ambulatorios abarcan una gran variedad de programas para los pacientes que visitan las clínicas a intervalos regulares. La mayoría de los programas incluyen consejería individual o en grupo para el abuso de las drogas. Algunos programas también ofrecen otras formas de tratamientos conductuales como:
- Terapia cognitiva-conductual, que ayuda a los pacientes a reconocer, evitar y enfrentar aquellas situaciones en las que hay más probabilidad de que abusen de las drogas.
- Terapia familiar multidimensional, que fue desarrollada para adolescentes con problemas de abuso de las drogas y para mejorar el funcionamiento de la familia en general, trata los diversos factores que influyen sobre los patrones de abuso de las drogas.
- Entrevistas de motivación, que aprovechan de la disposición favorable de las personas para cambiar su comportamiento e ingresar a tratamiento.
- Incentivos para realzar la motivación (manejo de contingencias), que usan el refuerzo positivo para fomentar la abstinencia de las drogas.
Los programas de tratamientos residenciales también pueden ser muy eficaces, especialmente para las personas que tienen problemas más graves. Por ejemplo, las comunidades terapéuticas son programas sumamente estructurados en los que los pacientes permanecen en una residencia, generalmente por un periodo de 6 a 12 meses. Las comunidades terapéuticas se diferencian de otros enfoques de tratamiento principalmente porque usan a la comunidad (el personal tratante y las personas en recuperación) como factores clave de cambio para influir en las actitudes, percepciones y comportamientos asociados con el consumo de drogas de los pacientes. Entre los pacientes en las comunidades terapéuticas se pueden encontrar aquellos con historias relativamente largas de drogadicción o que han estado involucrados en actividades criminales serias y aquellos con un funcionamiento social sumamente deteriorado. Ahora también se están diseñando las comunidades terapéuticas para acomodar las necesidades de mujeres embarazadas o con niños. El enfoque de la comunidad terapéutica es la reinserción social del paciente a un estilo de vida libre de drogas y de crímenes.
Los tratamientos dentro del sistema de justicia penal
El tratamiento dentro de una institución del sistema de justicia penal puede lograr evitar que el delincuente regrese a un comportamiento criminal, sobre todo si el tratamiento continúa durante su transición de vuelta a la comunidad. Los estudios demuestran que no es necesario que el tratamiento sea voluntario para que sea eficaz.
Tabaco
El consumo de tabaco es la principal causa prevenible de enfermedad, discapacidad y mortalidad en los Estados Unidos. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention—CDC), cada año el hábito de fumar cigarrillos causa más de 480.000 muertes prematuras en los Estados Unidos—aproximadamente 1 de cada 5 muertes en E.E.U.U.—y alrededor de 16 millones de personas sufren de alguna enfermedad grave causada por fumar cigarrillos. De hecho, por cada persona que muere por fumar, aproximadamente más de 30 sufren de al menos una enfermedad grave relacionada con el uso de productos de tabaco.
Los efectos nocivos del tabaco se extienden mucho más allá de los que puede causar al fumador. La inhalación pasiva del humo puede causar enfermedades graves y la muerte. Cada año, se calcula que alrededor de 88 millones de personas en los Estados Unidos están expuestas regularmente al humo de otros fumadores y casi 41.000 personas que no fuman mueren de enfermedades causadas por haber estado expuestas a la inhalación pasiva del humo.
¿Cómo afecta el tabaco al cerebro?
Los cigarrillos y otras formas de tabaco, incluyendo los cigarros o puros, el tabaco de pipa, el tabaco en polvo o rapé ("snuff") y el tabaco de mascar—contienen nicotina, una droga adictiva. La nicotina se absorbe fácilmente en la corriente sanguínea al mascar, inhalar o fumar un producto de tabaco. Un fumador típico inhala 10 veces en el lapso de 5 minutos que el cigarrillo está encendido. De tal manera, una persona que fuma una cajetilla (25 cigarrillos) al día, recibe 250 inhalaciones de nicotina cada día.
Una vez en la corriente sanguínea, la nicotina inmediatamente estimula las glándulas suprarrenales las que liberan la hormona adrenalina. La adrenalina estimula el sistema nervioso central y aumenta la presión arterial, la respiración y la frecuencia cardíaca.
Al igual que otras drogas adictivas como la cocaína y la heroína, la nicotina aumenta los niveles de los neurotransmisores de dopamina, los cuales afectan los circuitos de gratificación y placer del cerebro. Para muchas de las personas que usan tabaco, los cambios a largo plazo en el cerebro, inducidos por la exposición crónica a la nicotina, resultan en la adicción—una enfermedad que se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivos de la droga a pesar de las consecuencias negativas que esto conlleva. Los estudios sugieren que el humo de tabaco contiene compuestos adicionales, como el acetaldehído, que pueden aumentar los efectos de la nicotina en el cerebro.
Cuando una persona adicta a la nicotina trata de dejar el hábito, pasa por los síntomas del síndrome de abstinencia, entre ellos, irritabilidad, dificultad para prestar atención, perturbaciones en el sueño, aumento de apetito y un deseo vehemente por el tabaco. Hay tratamientos que pueden ayudar a los fumadores a controlar estos síntomas y mejorar la posibilidad de que dejen el hábito.
¿Qué otros efectos adversos a la salud tiene el tabaco?
El hábito de fumar cigarrillos es responsable de alrededor de la tercera parte de todos los tipos de cáncer, incluyendo el 90 por ciento de los cánceres de pulmón. El tabaco sin humo (como el tabaco de mascar y el tabaco en polvo) también aumenta el riesgo de tener cáncer, especialmente cáncer oral. Además del cáncer, fumar causa enfermedades de los pulmones tales como la bronquitis crónica y enfisema y aumenta el riesgo de enfermedades cardiacas, incluyendo los ataques al cerebro o al corazón, enfermedades vasculares y aneurismas. También se ha encontrado una conexión entre el fumar tabaco y la leucemia, las cataratas y la neumonía (pulmonía). En promedio, los adultos que fuman mueren 10 años antes que los que no fuman.
Aunque la nicotina es adictiva y puede ser tóxica si se ingiere en dosis altas, la nicotina no causa cáncer—son otras las sustancias químicas responsables de la mayoría de las consecuencias graves para la salud que conlleva el consumo de tabaco. El humo del tabaco es una mezcla compleja de sustancias químicas como el monóxido de carbono, el alquitrán, el formaldehído, el cianuro y el amoniaco—muchas de las cuales han sido reconocidas como cancerígenas. El monóxido de carbono aumenta la probabilidad de enfermedades cardiovasculares. El alquitrán expone a la persona a un mayor riesgo de cáncer de pulmón, enfisema y afecciones bronquiales.
Las mujeres que fuman cigarrillos durante el embarazo corren mayor riesgo de sufrir un aborto espontáneo o de que sus bebés nazcan muertos, prematuros o con bajo peso. Fumar durante el embarazo también podría estar asociado con problemas de aprendizaje y de conducta en los niños. Fumar más de una cajetilla de cigarrillos por día durante el embarazo prácticamente duplica el riesgo de que el niño afectado se vuelva adicto al tabaco si algún día comienza a fumar.
Mientras que a menudo se piensa sobre las consecuencias médicas que resultan del uso directo de los productos del tabaco, la inhalación pasiva del humo también aumenta el riesgo de desarrollar muchas enfermedades. La inhalación pasiva del humo, conocida también como humo de tabaco en el ambiente, ocurre cuando alguien inhala el humo que exhala otra persona que está fumando o el humo que despide la punta encendida de los productos del tabaco.
Las personas que no fuman pero que están expuestas a la inhalación pasiva del humo en la casa o en el trabajo aumentan su riesgo de desarrollar enfermedades del corazón en un 25 a un 30 por ciento y cáncer de pulmón en un 20 a un 30 por ciento.7 Además, la inhalación pasiva del humo causa problemas respiratorios en niños y adultos, tales como tos, producción excesiva de flema, reducción de la función pulmonar e infecciones respiratorias como la neumonía y la bronquitis. De hecho, cada año alrededor de 150.000 a 300.000 niños menores de 18 meses de edad sufren infecciones de las vías respiratorias causadas por inhalación pasiva de humo. Los niños expuestos a la inhalación pasiva de humo también tienen un mayor riesgo de tener infecciones de oído, asma aguda, infecciones respiratorias y de morir. De hecho, en los últimos 50 años han habido más de 100.000 muertes de bebes a causa del síndrome de muerte súbita del lactante y de otras complicaciones de salud como resultado del uso de tabaco por los padres. Además, los niños que crecen con padres que fuman tienen más probabilidades de convertirse en fumadores, exponiéndose (y exponiendo a sus futuras familias) al riesgo de desarrollar los mismos problemas de salud que sus padres cuando ellos sean adultos.
Aunque puede ser difícil dejar de fumar, los beneficios para la salud de romper con el hábito son inmediatos y sustanciales; entre ellos, la disminución del riesgo de cáncer, enfermedades del corazón y derrames cerebrales. Un hombre de 35 años de edad que deja de fumar aumenta su esperanza de vida en un promedio de 5 años.
¿Existen tratamientos eficaces para la adicción a los productos de tabaco?
La adicción al tabaco es una enfermedad crónica y con frecuencia la persona adicta al tabaco requiere numerosos intentos para dejar de fumar. A pesar de que algunos fumadores pueden dejar de fumar sin ayuda, hay muchos otros que la necesitan. Aunque tanto las intervenciones conductuales (consejería) como los medicamentos pueden ayudar a los fumadores a dejar el hábito, la combinación de los medicamentos con la consejería es más eficaz que cualquiera de los dos métodos por separado.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (U.S. Department of Health and Human Services—DHHS) ha establecido una línea telefónica gratuita, 1-800-784-8669 (1-800-QUIT-NOW), para que sirva de punto de acceso para cualquier fumador que busque información y ayuda para dejar de fumar. Los científicos del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas están explorando formas de implementar herramientas que pueden ampliar la disponibilidad de terapias de apoyo a través del Internet o por medio de mensajes de texto para que dejar de fumar sea más fácil. Aparte de esto el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas está desarrollando estrategias diseñadas específicamente para ayudar a personas vulnerables o que viven en áreas de difícil acceso a dejar de fumar.
Tratamientos conductuales
Los tratamientos conductuales emplean una variedad de métodos para ayudar a los fumadores a dejar de fumar. Estos métodos van desde el uso de materiales de autoayuda hasta la consejería individual. Estas intervenciones enseñan a reconocer cuáles son las situaciones de alto riesgo y a desarrollar estrategias para enfrentarlas.
Las terapias de reemplazo de nicotina
Las terapias de reemplazo de nicotina fueron los primeros tratamientos farmacológicos aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (U.S. Food and Drug Administration—FDA) para usarlos en los tratamientos para dejar de fumar. Las terapias de reemplazo de nicotina que están aprobadas por la FDA incluyen el chicle o goma de mascar con nicotina, el parche transdérmico, los aerosoles nasales, los inhaladores y las pastillas para chupar. Las terapias de reemplazo de nicotina dan una dosis controlada de nicotina al fumador con el fin de aliviar los síntomas del síndrome de abstinencia durante el proceso de dejar de fumar. Este tratamiento tiene más éxito cuando se utiliza en combinación con los tratamientos conductuales.
Otros medicamentos
El bupropión y la vareniclina son dos medicamentos sin nicotina aprobados por la FDA que han servido para ayudarle a las personas a dejar de fumar. El bupropión, un medicamento que también se conoce por su nombre comercial de Zyban, fue aprobado por la FDA en 1997, y vareniclina tartrade conocido como Chantix fue aprobado en el 2006. El Chantix se enfoca en los receptores de nicotina en el cerebro, ayudando a aliviar los síntomas del síndrome de abstinencia y bloqueando los efectos de la nicotina si la persona vuelve a fumar.
Investigaciones actuales sobre tratamiento
En este momento, los científicos están desarrollando nuevas terapias para ayudar a las personas a dejar de fumar. Por ejemplo, están creando una vacuna contra la nicotina, que induciría una fuerte respuesta inmunitaria a la nicotina en la corriente sanguínea, bloqueando su acceso al cerebro y evitando así sus efectos de refuerzo. También se están investigando ciertos medicamentos que ya se utilizan y que podrían ser más eficaces al utilizarlos juntos. Aparte de esto, los científicos también están explorando formas de tratar varios síntomas al mismo tiempo relacionados con la recaída a las drogas—como la abstinencia, los antojos y la depresión.
Los cigarrillos electrónicos
¿Qué son?
Los cigarrillos electrónicos son aparatos que funcionan con baterías que producen un vapor de nicotina parecido al humo de tabaco y viene en diferentes sabores.
¿Es seguro usar cigarrillos electrónicos?
Aunque el vapor de los cigarrillos electrónicos no contiene alquitrán, el cual es reconocido como la sustancia responsable por el cáncer de pulmón y otras enfermedades respiratorias, se ha demostrado que estos contienen sustancias que han sido identificadas como cancerígenas y químicos tóxicos (tales como el formaldehido y el acetaldehído), al igual que nano partículas metálicas toxicas producidas por el vaporizador mismo. Los productos de los cigarrillos electrónicos no son regulados por la FDA, por esto, hasta el momento, no existen medidas aceptables para determinar la pureza de estos productos o que tan seguros son. Además, hasta el momento, tampoco se saben cuáles son los efectos a largo plazo de usar este producto. El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas está creando programas de investigación para ayudar a responder estas preguntas.
¿Pueden servir para dejar de fumar cigarrillos tradicionales?
Como los cigarrillos electrónicos sueltan nicotina sin quemar tabaco, muchos piensan que usar cigarrillos electrónicos es una alternativa más segura a usar cigarrillos tradicionales, y algunas personas además creen que pueden servir para calmar los deseos de nicotina mientras la persona está tratando de dejar de fumar. Sin embargo, los estudios que se han realizado sobre la efectividad de este producto no han demostrado que sean útiles para dejar de fumar. Aparte de esto, también se ha sugerido que su uso puede perpetuar la adicción a la nicotina y más bien interferir en el proceso de dejar la nicotina.
De hecho, hay estudios que indican que el uso de los cigarrillos electrónicos puede no solamente poner a la persona en riesgo de volverse adicta a la nicotina, sino también actuar como un punto de entrada a la nicotina lo cual puede llevar al uso de cigarrillos tradicionales y de otros productos de tabaco. En un estudio reciente se encontró que los estudiantes que han usado cigarrillos electrónicos antes de comenzar 9º grado son más propensos que otros a empezar a fumar cigarrillos tradicionales y otros productos de tabaco en el próximo año
Marihuana
¿Qué es la marihuana?
La marihuana es una mezcla de hojas secas, flores, tallos y semillas del cáñamo, Cannabis sativa. La planta contiene una sustancia química que altera la mente llamada delta‐9‐tetrahydrocannabinol (THC) y otros compuestos relacionados a este. Los extractos con un alto nivel de THC también se pueden derivar de la planta de cannabis (ver "Extractos de marihuana").
La droga ilícita más comúnmente usada en los Estados Unidos es la marihuana (SAMHSA, 2014). Su uso se ha difundido entre los jóvenes. De acuerdo con una encuesta anual sobre el uso de drogas por estudiantes entre los grados sexto y doce, la tasa del uso de marihuana se ha mantenido estable en los últimos años después de haber incrementado constantemente en años previos. Sin embargo, el número de jóvenes que creen que el uso de la marihuana es nocivo ha disminuido (Johnston, 2014).
La legalización de la marihuana en varios estados para uso medicinal o recreacional entre adultos, podría tener un impacto en esos puntos de vista. Puede encontrar más información sobre el uso de la marihuana como un medicamento en el artículo DrugFacts: ¿Es la marihuana un medicamento?www.drugabuse.gov/es/publicaciones/drugfacts/es-la-marihuana-un-medicamento

¿Cómo se usa la marihuana?
La gente fuma marihuana en cigarrillos hechos a mano (bareto o joint) o en pipas o pipas de agua (bongs). También la fuman en caños—cigarros vacíos que se rellenan en parte o totalmente con marihuana. Ahora también hay más personas usando vaporizadores como una alternativa para evitar la inhalación del humo. Estos aparatos extraen los ingredientes activos de la marihuana (incluyendo el THC), y coleccionan su vapor en un compartimiento de almacenamiento. De esta forma la persona inhala el vapor y no el humo.
La marihuana también es incorporada a alimentos, como bizcochos, galletas o dulces, o también preparada en infusiones como el té. Uno de los últimos métodos más populares de usar marihuana es ingiriendo diferentes formas de resinas ricas en THC (ver “Extractos de marihuana”).
Extractos de marihuana
El uso de extracciones de concentrados de marihuana altos en THC, sigue incrementando. Los que usan marihuana le llaman a esta práctica dabbing. Hay varias formas de estos extractos que se están usando, algunas son:
- aceite de hachís o aceite de miel—un líquido viscoso
- cera o budder—una sustancia solida con una textura parecida a la de un bálsamo para labios
- shatter—una sustancia dura y sólida, de color ámbar
Estos concentrados pueden liberar cantidades extremas de THC al cuerpo, y su uso ha enviado algunas personas a la sala de emergencia. Otro de los peligros sucede durante la preparación de estos concentrados, a raíz del uso del gas butano (líquido para encendedores). Algunas personas que han usado gas butano para preparar estos concentrados en casa, han causado explosiones e incendios, y han sufrido quemaduras graves.
¿Cómo afecta la marihuana al cerebro?
La marihuana tiene efectos en el cerebro a corto y largo plazo.
Efectos a corto plazo
Cuando una persona fuma marihuana, el THC pasa rápidamente de los pulmones al torrente sanguíneo. La sangre transporta este químico al cerebro y a otros órganos en el cuerpo. Cuando la persona come o bebe alimentos con THC, el cuerpo se demora más en absorberlo. En este caso, los efectos se pueden empezar a sentir 30 minutos o una hora más tarde después de ingerirlos.
El THC actúa en ciertos receptores de células en el cerebro los cuales reaccionan naturalmente a químicos en el cerebro que se parecen al THC. Estos químicos naturales son parte del desarrollo y el funcionamiento normal del cerebro.
La marihuana produce una reacción excesiva en las partes del cerebro que tienen estos receptores. Esta reacción es la que causa el sentirse “dopado”.
Entre otros efectos están:
- percepciones alteradas (por ejemplo, ver colores más brillantes)
- tener una percepción alterada del tiempo
- cambios en el sentido de ánimo
- falta de coordinación motriz
- dificultad al pensar o resolver problemas
- problemas con la memoria
Efectos a largo plazo
La marihuana también afecta el desarrollo cerebral. Cuando las personas empiezan a usar marihuana durante la adolescencia, la droga puede reducir las facultades mentales para pensar, memorizar y aprender, y afectar como el cerebro construye ciertas conexiones entre las diferentes partes del cerebro necesarias para llevar a cabo estas funciones. Los efectos de la marihuana en estas funciones pueden durar mucho tiempo e incluso pueden ser permanentes.
Por ejemplo, en un estudio se demostró que las personas que empezaron a fumar marihuana durante la adolescencia, en forma constante o empedernida y que terminaron desarrollando un trastorno de uso de cannabis, perdieron un promedio de 8 puntos de coeficiente intelectual entre los 18 y los 38 años de edad. Las capacidades mentales perdidas no se restauraron completamente en aquellas personas que dejaron de fumar marihuana en la edad adulta. Aquellos que comenzaron a fumar marihuana en la edad adulta no mostraron disminuciones significativas en su coeficiente intelectual (Meier, 2012).
Los niveles de THC han aumentado en la marihuana
Los niveles de THC en la marihuana han aumentado gradualmente en las últimas décadas (Mehmedic, 2010). Para alguien nuevo al uso de la marihuana, esto podría significar estar expuesto a un nivel más alto de THC y estar en un mayor riesgo de tener una reacción perjudicial. Los niveles más altos de THC en la marihuana podrían explicar el porqué del crecimiento en el número de visitas a la sala de emergencias relacionadas con el uso de marihuana.
La popularidad de los productos comestibles de marihuana, también aumenta la posibilidad de tener una reacción prejudicial. Estos toman más tiempo para ser digeridos y tardan más en producir su efecto. Por lo tanto, las personas pueden tender a consumir más con el objetivo de sentir los efectos más pronto, poniéndolos en peligro.
El dabbing también se ha vuelto una práctica de moda. Más personas están usando concentrados de marihuana con dosis más altas de THC, lo que causa efectos más fuertes (ver “Extractos de marihuana”).
Para aquellos que usan frecuentemente dosis altas de marihuana, los niveles más altos de THC podrían significar un mayor riesgo de adicción.
¿Cuáles son otros efectos de la marihuana en la salud?
El uso de la marihuana puede tener una amplia gama de efectos en la salud física y mental.
Efectos en la salud física
- Problemas de respiración. El humo de la marihuana irrita los pulmones, y los fumadores frecuentes de marihuana pueden tener muchos de los mismo problemas respiratorios que experimentan los fumadores de tabaco. Estos problemas incluyen tos y producción crónica de flema, más frecuencia de enfermedades respiratorias y un mayor riesgo de infecciones pulmonares. Hasta el momento, los investigadores no saben si los fumadores de marihuana tienen un riesgo más alto de contraer cáncer de pulmón.
- Frecuencia cardiaca elevada. La marihuana eleva la frecuencia cardiaca, este efecto puede durar hasta 3 horas después de haberla fumado. Esto puede incrementar el riesgo de un ataque al corazón. Las personas de edad avanzada o aquellos con problemas cardiacos pueden tener un riesgo aún más alto.
- Problemas con el desarrollo del bebe durante y después del embarazo. El uso de la marihuana durante el embarazo está relacionado con un riesgo más alto de problemas de conducta y problemas con el desarrollo cerebral del bebe. Si una madre embarazada usa marihuana, la droga puede afectar el desarrollo de ciertas partes del cerebro del bebe. Entre las deficiencias que pueden ser causadas al bebe están el tener dificultad para prestar atención, problemas con la memoria y con la habilidad de resolver problemas. Además, algunas investigaciones han encontrado cantidades moderadas de THC en la leche materna de madres que están amamantando. Los efectos que esto puede tener en el desarrollo del cerebro del bebe todavía no se conocen.
Efectos en la salud mental

El uso frecuente de marihuana en algunas personas está relacionado con enfermedades mentales como:
- Alucinacionestemporales—sensaciones e imágenes que parecen reales pero no lo son
- Paranoia temporal—sentir desconfianza extrema de otras personas sin ninguna razón
- Empeorar los síntomas en personas con esquizofrenia (un trastorno mental con síntomas tales como alucinaciones, paranoia y pensamiento desorganizado)
El uso de la marihuana también ha sido relacionado con otros problemas mentales, como:
- depresión
- ansiedad
- pensamientos suicidas entre los adolescentes
¿Cómo puede afectar el uso de la marihuana la vida de una persona?
En comparación con los que no usan marihuana, los que la usan frecuentemente tienden a:
- estar menos satisfechos con sus vidas
- tener una salud mental deficiente
- tener una salud física deficiente
- tener más problemas en sus relaciones
Aquellos que usan también tienden a tener un peor rendimiento académico y menos éxito profesional. Por ejemplo, el uso de la marihuana está vinculado con un riesgo más alto de abandonar la escuela secundaria (McCaffrey, 2010). También está relacionado con más ausencias, accidentes, y lesiones laborales (Zwerling, 1990).
¿Es la marihuana adictiva?
Contrario a lo que se piensa, la marihuana puede ser adictiva. Las investigaciones han demostrado que aproximadamente 1 de cada 11 personas que usan marihuana se vuelven adictas (Anthony, 1994; Lopez‐ Quintero, 2011). Este riesgo aumenta en aquellos que comienzan durante la adolescencia (a un riesgo del 17 por ciento, o a aproximadamente 1 en 6 personas) (Anthony, 2006) y en los que usan marihuana a diario (a un riesgo entre el 25 y el 50 por ciento (Hall & Pacula, 2003).
¿Qué tipos de tratamientos hay disponibles para la adicción a la marihuana?
Las personas que llevan usando marihuana por mucho tiempo han mostrado sentir síntomas de abstinencia al dejar la droga, lo cual hace que sea más difícil dejarla. Algunos de los síntomas incluyen:
- irritabilidad
- dificultad para dormir
- falta de apetito
- ansiedad
- antojos
Las técnicas de apoyo conductual han mostrado ser efectivas como tratamiento para la adicción a la marihuana. Algunos ejemplos incluyen terapias y el uso de incentivos motivacionales (estos proveen algún tipo de recompensa a los pacientes que se mantienen libres de drogas). Hasta el momento no hay medicamentos para el tratamiento de la adicción a la marihuana. Sin embargo, se siguen llevando a cabo investigaciones que podrían llevar a la creación de nuevos medicamentos para ayudar con los síntomas de abstinencia, a bloquear los efectos de la marihuana y a prevenir la recaída en el uso de la marihuana.
Puntos para recordar
- La marihuana se refiere a las hojas secas, flores, tallos y semillas del cáñamo, o planta Cannabis sativa.
- La planta contiene el químico delta‐9‐ tetrahydrocannabinol (THC) y otros compuestos similares que alteran la mente.
- La gente usa marihuana de varias formas, fumándola, ingiriéndola, tomándola o inhalándola.
- La práctica de fumar compuestos de extractos de marihuana altos en THC (comúnmente llamadodabbing) sigue incrementando.
- El THC produce una reacción excesiva en ciertos receptores del cerebro, resultando en efectos tales como:
- percepción distorsionada
- cambios de ánimo
- falta de coordinación motriz
- dificultad al pensar y resolver problemas
- problemas de aprendizaje y memoria
- El uso de la marihuana puede tener un rango amplio de efectos en la salud mental y física, algunos de ellos son:
- problemas respiratorios
- riesgo de causarle daño al cerebro del bebe, si la madre usa marihuana durante el embarazo
- alucinaciones y paranoia
- Los niveles de THC en la marihuana han incrementado gradualmente, ocasionando efectos más peligrosos para los que usan marihuana.
- La marihuana puede ser adictiva.
- Entre los tratamientos para la adicción a la marihuana están las técnicas de apoyo conductual. Hasta el momento no existe ningún medicamento para el tratamiento de la adicción a la marihuana.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




